Cómo Lollapalooza se transformó de un festival de rock de Chicago a un fenómeno musical global

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Comenzó como una gira de despedida de una banda de grunge y acabó siendo el modelo del festival de música moderna. Lollapalooza ya no es sólo un elemento básico del verano en Chicago. Es una explosión de sonido en expansión que dura cuatro días y que se niega a permanecer en su carril. Claro, el rock todavía está en el ADN, pero el cartel ahora se lee como un mapa de las tendencias musicales actuales. Los amantes del hip-hop, los nerds del techno y los fanáticos del rock alternativo encuentran su tribu bajo el sol de Grant Park.

La verdadera historia aquí no es sólo lo que sucede en Chicago. Así fue como la marca se globalizó.

La estrategia de expansión internacional

En 2011, los organizadores decidieron llevar el experimento Lollapalooza fuera de Estados Unidos. No fue un intento poco entusiasta de probar las aguas. Se esforzaron.

La primera parada fue Santiago, Chile. Ese lanzamiento marcó el comienzo de un rápido despliegue internacional. El objetivo era claro: replicar la energía de Chicago en nuevos mercados. Y funcionó. El festival se expandió rápidamente a cinco países más.

Tienes a los bastiones sudamericanos como Argentina y Brasil uniéndose a la fiesta. Pero el alcance fue más al norte y al este. Alemania y Francia tuvieron sus propias versiones del caos. Incluso la India entró en el redil.

No se trataba sólo de contratar actos más importantes. Se trataba de adaptar la experiencia central a diferentes culturas manteniendo ese ambiente característico de Lollapalooza. ¿Roca? Todavía ahí. Pero los ritmos electrónicos se hicieron más fuertes. Los escenarios del hip-hop se hicieron más grandes. La programación se volvió menos sobre un solo género y más sobre una mezcla curada de lo que está de moda en este momento.

Por qué esto es importante para los fans

Si estás siguiendo la evolución de la música en vivo, Lollapalooza es un caso de estudio de escalabilidad. Tomó un festival de rock especializado y lo convirtió en una plataforma multigénero. El traslado a ciudades como Santiago, Berlín, París, Mumbai y Buenos Aires demostró que el apetito por este tipo de experiencia inmersiva de varios días es universal.

El festival de Chicago sigue siendo el buque insignia. Pero las ediciones internacionales demuestran que el modelo se mantiene. No necesitas los mismos cabezas de cartel en todas partes. Necesita la combinación adecuada de sabor local y estrellas globales. Necesitas el caos.

Ahora bien, cuando piensas en Lollapalooza, ¿piensas en la ciudad del viento? ¿O ve una red de festivales que abarca todos los continentes? La respuesta probablemente sea ambas. La marca creció. La música evolucionó. Los fanáticos seguían apareciendo.

Y, sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿qué ciudad lo hace mejor?