El billar es exactamente lo que parece. Golpeas una pelota con un palo. Es un juego basado en la física y la geometría. Para ganar, debes dominar el equipo.
La configuración es sencilla. Necesitas una señal. Esta es una varilla cónica. Tiene una punta acolchada. Lo usas para golpear las bolas. También necesitas pelotas. Cada variación del juego los utiliza. El objetivo es siempre el mismo. Golpeas una pelota. Muévelo.
Luego está la mesa. Aquí es donde ocurre la acción. La superficie importa. Algunas mesas tienen bolsillos. Otros no.
Los juegos con troneras suelen denominarse pool o snooker. Si no hay bolsillos, probablemente estés jugando carambola. Esta es la versión sin bolsillo más común.
El billar se basa en los fundamentos de la física y la geometría.
La superficie de juego en sí es interesante. Es suave. Es plano. Está diseñado para ofrecer precisión.
La historia aquí es confusa. No sabemos exactamente dónde empezó. Sabemos que el rey Luis XIV tenía una mesa en el siglo XV. William Shakespeare mencionó el juego en Antony and Cleopatra. Charles Cotton escribió sobre ello en The Compleat Gamester en 1674.
Muchos historiadores piensan que el billar surgió del croquet. Ese fue un juego al aire libre. El billar se trasladó al interior.
El equipamiento no ha cambiado mucho. Los elementos centrales permanecen. Una señal. Bolas. Una mesa.
























