La expedición antártica recopila datos climáticos cruciales a través del kite-ski

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Se está llevando a cabo una expedición científica innovadora en la Antártida, donde los exploradores Matthieu Tordeur y la glacióloga Heïdi Sevestre atraviesan 4.000 kilómetros del continente helado utilizando tecnología de kitesurf. Su misión: recopilar datos críticos sobre la dinámica del hielo antártico en un mundo que se calienta rápidamente.

Un encuentro inesperado

El viaje comenzó con un descubrimiento surrealista: un busto de Vladimir Lenin, una reliquia de una expedición soviética, que se encuentra solitario en el Polo Sur de la Inaccesibilidad, el punto más remoto del continente. La cruda imagen subraya la larga historia de presencia humana en la Antártida, pero también la inmensidad y el aislamiento que hacen que el estudio científico sea tan desafiante.

Recopilación de datos pionera

Esta expedición es la primera de su tipo en recopilar datos científicos polares utilizando el kitesquí. El dúo tira de trineos equipados con un radar de penetración terrestre, capaz de escanear hasta 40 metros bajo la nieve y el hielo. Este método ofrece una ventaja única sobre los métodos tradicionales, como los estudios aéreos, al permitir una exploración tierra adentro más profunda donde la investigación convencional es limitada.

La pregunta clave: ganancia versus pérdida de hielo

El principal objetivo científico es determinar si el aumento de las nevadas en la Antártida Oriental está compensando la pérdida de hielo a lo largo de la costa. Las mediciones satelitales brindan cierta información, pero los datos de radar terrestres producirán estimaciones más precisas. La expedición tiene como objetivo llenar vacíos de conocimiento críticos en la comprensión del comportamiento de la capa de hielo antártica, que es vital para proyectar el aumento futuro del nivel del mar.

Penetración profunda del hielo

Desde el Polo Sur, los exploradores desplegarán un radar más potente capaz de penetrar hasta 2 kilómetros de profundidad. Este escaneo más profundo podría revelar antiguas capas de hielo que conectan la Antártida oriental y occidental. Si se encuentra, sugeriría que la Antártida occidental, que contiene suficiente hielo para elevar el nivel del mar hasta 5 metros, puede haber sido más estable durante los períodos cálidos pasados, un debate clave entre los científicos del clima.

Navegando en condiciones extremas

La expedición se enfrenta a duras realidades, incluidos los traicioneros sastrugi, formaciones de nieve esculpidas por el viento que dañan el equipo. A pesar de los desafíos, Sevestre mantiene la perspectiva inspirándose en expediciones antárticas históricas, como el desgarrador relato de Apsley Cherry-Garrard sobre el cruce invernal de 1910-1913 de la plataforma de hielo de Ross.

“La capacidad de recopilar este tipo de datos desde el suelo, en lugares donde nadie más va, es poco común”, afirma Martin Siegert de la Universidad de Exeter, subrayando la importancia de la expedición.

Los exploradores deben completar su travesía de 4.000 kilómetros antes de que finalice el verano antártico, cuando las evacuaciones aéreas se vuelven imposibles. Esta presión subraya la dificultad logística y los grandes riesgos de su misión.

Esta expedición representa un audaz paso adelante en la ciencia polar, combinando la aventura con una rigurosa recopilación de datos para iluminar el futuro de las capas de hielo de la Antártida. Los hallazgos serán esenciales para perfeccionar los modelos climáticos y comprender la estabilidad a largo plazo del hielo del continente.