Luces de serpiente
Jessica Meir lo tomó desde órbita.
Estaba flotando dentro del SpaceX Dragon, parte de Crew-12. Sólo mirando hacia abajo.
La vista no sólo era bonita, era violenta, tranquila y muy verde.
Meir lo llamó bailar. Serpiente.
Un espectáculo apropiado, dijo. No sólo un brillo, sino una actuación que se desarrolla justo delante de sus narices.
¿Por qué sucede esto cerca de los polos?
Es física simple. El sol arroja partículas cargadas al planeta. El campo magnético de la Tierra los atrapa y los lleva hacia arriba y hacia abajo. Luego chocan contra la atmósfera. ¿Esa colisión? De ahí viene la luz. Cortinas de colores ondeando en el cielo.
Meir no es de los que hacen informes secos.
‘A diferencia de la aurORA anterior que he visto, ésta bailaba…’
A ella le gustó la forma en que se movía esta pantalla específica. Directo. Emocional.
Estaba asombrada, sinceramente. Y publicó el timelapse para demostrarlo.
La mayoría de nosotros sólo vemos auroras en las pantallas. Vemos fotos, vídeos, tal vez una transmisión en vivo borrosa si el cielo se abre. ¿Pero desde la estación? ¿De una cápsula Dragón que pasa entre las nubes?
Obtienes la perspectiva que nadie más tiene.
Te hace repensar cómo es el espacio. No solo un vacío negro, sino también la luz que interactúa con la gravedad y el magnetismo en tiempo real.
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