Investigaciones recientes revisan drásticamente las estimaciones sobre en qué medida nuestros genes dictan cuánto tiempo vivimos. Un estudio innovador del Instituto Weizmann de Ciencias de Israel sugiere que la genética puede representar hasta el 55% de la variación de la esperanza de vida, cifra significativamente mayor que las estimaciones anteriores que a menudo se situaban entre el 20% y el 25% y, a veces, tan solo el 6%. Este descubrimiento tiene importantes implicaciones para la investigación sobre el envejecimiento, los estudios de longevidad y nuestra comprensión fundamental de la vida misma.
El problema con los datos pasados
Los estudios anteriores sobre heredabilidad sobre la duración de la vida no han sido confiables debido a registros incompletos sobre cómo mueren las personas. Históricamente, era difícil distinguir entre muertes causadas por la genética (envejecimiento, enfermedades) y factores externos (accidentes, infecciones). El nuevo estudio aborda esto mediante el uso de modelos estadísticos avanzados para separar las muertes intrínsecas (internas) de las extrínsecas (externas). Este enfoque mejora la precisión porque cuanto más envejecemos, es más probable que una muerte determinada se deba a causas internas.
Por qué son importantes los estudios sobre gemelos
El equipo analizó datos de miles de gemelos, incluidos los criados por separado, un elemento crucial que faltaba en investigaciones anteriores. Los estudios de gemelos son ideales para aislar efectos genéticos porque controlan influencias ambientales como el estilo de vida, la dieta y la educación. Al comparar gemelos idénticos (que comparten ADN casi idéntico) con gemelos fraternos (que comparten aproximadamente la mitad), los científicos pueden determinar más claramente en qué medida un rasgo (en este caso, la esperanza de vida) está determinado por los genes.
La cifra del 55%: lo que significa
La estimación de heredabilidad del 55% se alinea con las influencias genéticas observadas en otros rasgos complejos como la altura. Esto sugiere que la esperanza de vida, como muchos aspectos de la biología humana, está profundamente arraigada en nuestra estructura genética. Los investigadores afirman que este alto grado de heredabilidad justifica esfuerzos renovados para identificar genes específicos relacionados con la longevidad.
“Si la heredabilidad es alta, como hemos demostrado, esto crea un incentivo para buscar variantes genéticas que extiendan la esperanza de vida, con el fin de comprender la biología del envejecimiento y, potencialmente, abordarlo terapéuticamente”.
– Ben Shenhar, Instituto Weizmann de Ciencias
Investigaciones futuras e implicaciones terapéuticas
Los hallazgos del estudio no invalidan investigaciones anteriores; resaltan las limitaciones de los datos utilizados anteriormente. El siguiente paso es validar estos resultados utilizando conjuntos de datos modernos más detallados. Identificar los genes específicos responsables de la longevidad podría desbloquear nuevas estrategias terapéuticas para ralentizar el envejecimiento y prolongar la vida humana.
En conclusión, esta investigación demuestra decisivamente que la genética juega un papel mucho más importante en la determinación de cuánto tiempo vivimos de lo que se pensaba anteriormente. Este descubrimiento abre vías interesantes para una mayor exploración de la biología del envejecimiento y el potencial de intervenciones para mejorar la longevidad humana.
