La Asociación Médica Estadounidense (AMA) liderará una nueva revisión independiente de la eficacia de la vacuna contra la influenza, la COVID-19 y el VRS este otoño, llenando un vacío crítico dejado por el reciente alejamiento del gobierno de los EE. UU. de las recomendaciones basadas en evidencia. Esta medida sin precedentes se produce después de años de orientación constante por parte de agencias de salud federales que ahora fallan bajo el liderazgo de Robert F Kennedy Jr, el actual Secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. (HHS) y un conocido defensor de las vacunas.
Abandono gubernamental del proceso científico
Durante décadas, el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) ha sido el abanderado de la política de vacunas de Estados Unidos. Este comité evaluó periódicamente datos científicos y formuló recomendaciones a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), que luego informaron las políticas de salud estatales y locales. Sin embargo, este sistema ha “colapsado efectivamente” a medida que las reuniones del ACIP se han visto plagadas de desinformación, lo que ha dado lugar a votos cuestionables.
Las decisiones recientes incluyen poner fin a las recomendaciones universales para la vacuna contra la hepatitis B al nacer y reducir las recomendaciones sobre las vacunas contra la gripe con timerosal, a pesar de décadas de seguridad comprobada. El HHS también dejó abruptamente de recomendar por completo un tercio de las vacunas infantiles de rutina en enero sin consultar al ACIP ni al público. Incluso el desarrollo de vacunas se ha visto sofocado, con informes de que altos funcionarios anularon a los científicos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para restringir las inyecciones de COVID-19 y bloquear la revisión de una vacuna contra la gripe potencialmente más eficaz de Moderna.
Lo que está en juego: riesgo creciente de enfermedades
Las consecuencias de este cambio son crudas. Aproximadamente entre 30.000 y 40.000 estadounidenses mueren a causa de la gripe anualmente, incluso con las vacunas existentes. Los expertos advierten que abandonar las orientaciones científicas podría aumentar drásticamente esta cifra. Como señala Shaughnessy Naughton de 314 Action: “Piensen en lo que sucede si no tenemos ninguno. Eso es una amenaza cuando se tiene un secretario de salud que es tan hostil a la evidencia y la ciencia”.
Una respuesta del sector privado
La AMA se está asociando con el Proyecto de Integridad de las Vacunas (VIP), con sede en la Universidad de Minnesota, para realizar revisiones rigurosas e independientes de los datos de las vacunas. La evaluación anterior de VIP de más de 16.000 estudios encontró sólidos registros de seguridad y eficacia para las vacunas existentes, lo que refuerza la necesidad de una protección continua contra enfermedades prevenibles. La AMA celebrará reuniones mensuales con otros grupos profesionales para establecer preguntas de investigación y desarrollar un marco para evaluar la evidencia.
La AMA afirma que tiene el “deber” de garantizar que el público estadounidense tenga acceso a un proceso de revisión de vacunas basado en evidencia, dado el estado actual de inacción del gobierno.
La situación representa una ruptura fundamental en el liderazgo de la salud pública. La respuesta de la comunidad médica destaca la necesidad urgente de rigor científico en la política de vacunas, especialmente porque las enfermedades prevenibles representan una amenaza continua para la salud pública.


























