Las puntas de flecha venenosas de 60.000 años revelan las habilidades de caza avanzadas de los primeros humanos

9

Una nueva investigación confirma que los humanos utilizaron armas envenenadas hace al menos 60.000 años, más de 50.000 años antes de lo que se sabía anteriormente. Este descubrimiento, detallado en Science Advances el 7 de enero, destaca las estrategias de caza sorprendentemente sofisticadas de las primeras poblaciones humanas en Sudáfrica. La evidencia proviene de cinco puntas de flecha de cuarzo encontradas en el refugio rocoso de Umhlatuzana, que todavía contienen rastros de una potente toxina derivada de la planta Boophone disticha, comúnmente conocida como “gifbol” o “cebolla venenosa”.

El descubrimiento y su significado

Las puntas de flecha fueron desenterradas originalmente en 1990, pero recién ahora un análisis geoquímico avanzado confirmó tanto su edad como la presencia del veneno gifbol. Esta es la evidencia directa más temprana de armas envenenadas en el registro arqueológico. Antes de esto, las puntas de flecha envenenadas más antiguas conocidas databan de hace menos de 7.000 años.

El equipo, dirigido por el arqueólogo de la Universidad de Estocolmo, Sven Isaksson, utilizó cromatografía de gases-espectrometría de masas para detectar la firma alcaloide única del veneno. Compararon sus hallazgos con muestras de flechas envenenadas del siglo XVIII recolectadas por el naturalista sueco Carl Peter Thunberg, confirmando la consistencia de la toxina a lo largo de milenios.

Una estrategia de caza compleja

Gifbol no es un veneno de acción rápida. Esto significa que los antiguos cazadores que lo usaron no habrían visto resultados inmediatos. En cambio, habrían tenido que rastrear a su presa durante períodos prolongados mientras la toxina hacía efecto. Esto implica un nivel de planificación, paciencia y comprensión del comportamiento animal que rara vez se atribuye a los primeros humanos.

Los investigadores enfatizan que los cazadores no necesitaban comprender la química exacta del veneno para usarlo de manera efectiva. Lo que sí necesitaban era conocimiento de procedimientos: la capacidad de identificar, extraer y aplicar la toxina de manera confiable. Esto demuestra que los primeros humanos poseían un sistema de conocimiento que implicaba “planificación avanzada, abstracción y razonamiento causal”.

Qué significa esto para nuestra comprensión de los primeros humanos

El hecho de que este veneno haya sido descubierto de forma independiente varias veces sugiere un alto grado de ingenio y adaptabilidad humanos. Ya sea que se trate de una práctica continua o de una técnica reemergente durante decenas de miles de años, el uso constante del gifbol subraya la complejidad cognitiva de nuestros antepasados.

Las implicaciones de este estudio son claras: los primeros humanos no simplemente reaccionaban a su entorno, sino que lo manipulaban activamente con un nivel de inteligencia previamente subestimado.

El estudio desafía la narrativa convencional de la tecnología humana temprana, mostrando que métodos de caza sofisticados, que involucran toxinas químicas y seguimiento a largo plazo, estuvieron presentes mucho antes de lo que se pensaba.