Una nueva investigación sugiere que los dinosaurios oviraptores, criaturas parecidas a aves que vivieron durante el período Cretácico Superior, probablemente dependían de una combinación de calor solar y melancólico para incubar sus huevos. A diferencia de las aves modernas, no eran eficientes en la transferencia de calor corporal por sí solas. Este hallazgo arroja luz sobre cómo las estrategias reproductivas de los dinosaurios diferían de las de las especies vivas.
El experimento
Los paleontólogos del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Taiwán, dirigidos por el Dr. Tzu-Ruei Yang, y los investigadores de la Escuela Secundaria de Washington, incluido Chun-Yu Su, realizaron experimentos para simular el comportamiento de incubación de los oviraptores. Utilizaron un modelo de poliestireno y madera de tamaño natural de Heyuannia huangi, un oviraptórido de 1,5 metros de largo, para probar cómo las variaciones de temperatura y la asistencia de los padres afectaban la temperatura de los huevos. Los huevos de resina estaban dispuestos en nidadas realistas de doble anillo.
Hallazgos clave
El estudio reveló que los oviraptores pueden haber tenido dificultades para mantener temperaturas constantes en los huevos sólo mediante el calor corporal. En condiciones más frías, los huevos en los anillos exteriores de la nidada experimentaron diferencias de temperatura de hasta 6°C, lo que llevó a una eclosión asincrónica, donde los huevos eclosionan en diferentes momentos. Sin embargo, en condiciones más cálidas, la variación de temperatura fue mínima, lo que sugiere que la luz solar jugó un papel crucial en la regulación de la temperatura de los huevos.
“Los oviraptores y el Sol pueden haber sido co-incubadores, un comportamiento de incubación menos eficiente que el que muestran las aves modernas”.
Por qué esto es importante
Esta investigación destaca una diferencia significativa entre los métodos de incubación de dinosaurios y aves modernas. Las aves modernas dependen del contacto termorregulador directo para mantener la temperatura estable de los huevos. Los oviraptores, con sus nidos semiabiertos, probablemente dependían más de fuentes de calor externas como el sol. Esta adaptación puede haber estado relacionada con un cambio de nidos enterrados a ambientes más expuestos.
El estudio demuestra que diferentes estrategias reproductivas pueden ser igualmente viables en diferentes entornos. No existe un método “mejor” o “peor”, sólo diferentes formas de garantizar una eclosión exitosa. Los hallazgos desafían las suposiciones sobre el comportamiento de los dinosaurios y proporcionan información valiosa sobre la evolución de las estrategias de incubación.
La investigación fue publicada en Frontiers in Ecology and Evolution en 2026.
