Los astrónomos han sido testigos de una explosión de supernova que sugiere fuertemente la formación de un sistema binario de agujeros negros, ofreciendo nuevos conocimientos sobre el ciclo de vida de las estrellas masivas. El evento, denominado SN 2022esa, ocurrió aproximadamente a 320 millones de años luz de distancia, en la galaxia 2MFGC 13525.
La muerte de una estrella Wolf-Rayet
La supernova se originó a partir de una estrella Wolf-Rayet, un tipo raro de estrella masiva y altamente evolucionada despojada de su capa exterior de hidrógeno. Estas estrellas ya se están acercando al final de sus vidas y queman combustible a un ritmo acelerado. La explosión observada marca la etapa final de este proceso, colapsando el núcleo de la estrella en un agujero negro.
Evidencia de un sistema binario
Lo que distingue a esta supernova es la periodicidad clara y estable que se observa en su curva de luz. La explosión exhibió ráfagas recurrentes durante aproximadamente un mes, lo que sugiere que la estrella era parte de un sistema binario. Estas explosiones periódicas sólo podrían ocurrir si la estrella Wolf-Rayet, condenada al fracaso, orbitara alrededor de otro objeto masivo: ya sea un agujero negro existente o una estrella compañera destinada a convertirse en uno.
El resultado probable es un sistema binario de agujeros negros, donde dos agujeros negros orbitan entre sí. Estos sistemas son cada vez más reconocidos como la fuente principal de ondas gravitacionales detectadas por observatorios como LIGO y Virgo.
La sinergia telescópica impulsa el descubrimiento
El descubrimiento fue posible gracias a un esfuerzo de colaboración utilizando el telescopio Subaru de 8,2 metros en Hawaii y el ágil telescopio Seimei en Japón. Esta combinación permitió a los investigadores capturar datos sensibles de alta resolución (de Subaru) y observaciones de respuesta rápida (de Seimei).
“El destino de las estrellas masivas, el nacimiento de un agujero negro, o incluso un agujero negro binario, son cuestiones muy importantes en astronomía”, dijo Keiichi Maeda, autor principal del estudio.
Este enfoque colaborativo subraya la creciente importancia de combinar diferentes herramientas astronómicas para desentrañar fenómenos complejos. Los astrónomos esperan más descubrimientos si continúan con esta estrategia de telescopio dual.
La confirmación de una supernova directamente relacionada con la formación de agujeros negros binarios ofrece una visión crucial de cómo se crean estas potencias cósmicas, profundizando nuestra comprensión de la evolución estelar y las fuentes de ondas gravitacionales.


























