La amenaza oculta del Monte Rainier: corrientes de lodo mortales, no sólo lava

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El peligro más importante que plantea el Monte Rainier de Washington no es la erupción volcánica en sí, sino los lahares : flujos de lodo increíblemente densos, parecidos al cemento, que pueden viajar 60 millas. Estas mezclas de escombros volcánicos, agua y rocas han descendido por las empinadas laderas de la montaña al menos nueve veces en los últimos miles de años.

El flujo de lodo de electrones: una catástrofe histórica

El lahar más grande del último milenio, conocido como Electron Mudflow, enterró paisajes en hasta 20 pies de barro cerca de la ciudad de Electron. Los científicos han buscado durante mucho tiempo una fecha exacta para este evento, ya que el momento en que se produciría podría ayudar a predecir futuros estallidos.

Estimaciones anteriores situaban el flujo de lodo electrónico hace unos 500 años, pero con un margen de error de hasta dos siglos. Esta incertidumbre obstaculizó los esfuerzos por correlacionarla con otros eventos geológicos o históricos.

Los anillos de los árboles revelan la verdad

Un nuevo estudio publicado en Geology sugiere que ahora es posible datar con precisión el flujo de lodo de electrones. Los geocientíficos analizaron los árboles enterrados por el lahar utilizando la dendrocronología, el estudio de los anillos de los árboles.

Los árboles muertos por un lahar conservan sus anillos de crecimiento finales, registrando el año exacto o incluso la estación del evento. Según Bryan Black, científico de los anillos de los árboles de la Universidad de Arizona, “los árboles no sobreviven mucho tiempo” en tales condiciones.

El alcance de la destrucción

El flujo de lodo electrónico se extendió hasta 35 millas desde la montaña, hasta llegar al actual Orting. El estudio confirma que este evento catastrófico no fue sólo un recuerdo geológico lejano; Es un peligro recurrente para las comunidades del valle del río Puyallup.

Comprender el momento de los lahares pasados ​​es fundamental para la evaluación de riesgos moderna. Al identificar cuándo ocurren estos eventos, los científicos pueden anticipar mejor los futuros flujos de lodo y mejorar la preparación ante desastres para los millones que viven a la sombra del Monte Rainier.