El descenso mortal de la basura espacial: seguimiento de desechos con ondas sísmicas

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Grandes trozos de desechos espaciales incontrolados que caen a la Tierra crean ondas de choque que pueden ser detectadas por sismómetros, lo que proporciona un nuevo método para rastrear dónde impactan estos objetos. Un estudio reciente dirigido por el sismólogo planetario Benjamín Fernando de la Universidad Johns Hopkins demuestra que los estampidos sónicos de las naves espaciales en desintegración se pueden utilizar para señalar el lugar del accidente de los escombros que caen, lo cual es crucial para la seguridad.

El incidente: el regreso no planificado del módulo Shenzhou-15

El 2 de abril de 2024, los residentes del sur de California presenciaron un evento aéreo inesperado: un módulo orbital de 3.300 libras de la misión Shenzhou-15 de China reingresó a la atmósfera a velocidades hipersónicas. Este módulo se desplegó inicialmente desde la nave espacial en 2022, pero su órbita en decadencia lo trajo inesperadamente de regreso a la Tierra. El módulo no fue diseñado para un reingreso controlado, lo que significa que su descenso fue impredecible y potencialmente peligroso.

Por qué esto es importante: el riesgo de un reingreso incontrolado

Los reingresos incontrolados plantean un riesgo real de muertes si los escombros golpean zonas pobladas o aviones. Si bien la suerte evitó que hubiera víctimas en el incidente del Shenzhou-15, el peligro sigue siendo alto: los desechos espaciales viajan a velocidades tan extremas que evitarlos es casi imposible sin un seguimiento preciso. El descenso del módulo podría haber sido catastrófico si hubiera impactado un avión en pleno vuelo o hubiera aterrizado en una zona densamente poblada.

Cómo funciona: explosiones sónicas como señales de seguimiento

El equipo del Dr. Fernando aprovechó los sismómetros (instrumentos típicamente utilizados para detectar terremotos) para analizar los estampidos sónicos generados cuando el módulo se rompió en la atmósfera. El estudio, publicado en Science esta semana, muestra que estos sensores en California registraron las ondas de choque, lo que permitió a los investigadores mapear la trayectoria de los escombros y estimar su zona de impacto.

Conclusión clave: Los datos sísmicos pueden proporcionar información valiosa sobre cómo y cuándo se desintegran los componentes de la nave espacial, lo que permite una mejor predicción de dónde caerán los fragmentos. Este método ofrece una nueva capa de seguridad para áreas debajo de posibles rutas de reingreso.

Implicaciones futuras

Actualmente, advertir a la gente que evite la caída de desechos espaciales es difícil, dada la imprevisibilidad de estos eventos. Sin embargo, la capacidad de mapear trayectorias utilizando sismómetros podría mejorar significativamente nuestra capacidad para advertir a las poblaciones en riesgo. Este enfoque ofrece una solución proactiva a una preocupación creciente a medida que se lanzan más misiones espaciales y se acumulan desechos orbitales.

La investigación subraya la necesidad de mejorar la gestión de los desechos espaciales y mejores tecnologías de seguimiento para mitigar los riesgos asociados con el reingreso incontrolado. Al combinar datos atmosféricos con análisis sísmicos, podemos acercarnos más a proteger a las comunidades de los peligros de la caída de basura espacial.