Llamaradas solares y terremotos: una conexión controvertida

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Investigaciones recientes sugieren un vínculo sorprendente entre las erupciones solares (poderosas explosiones de energía del sol) y la actividad sísmica en la Tierra. Si bien la idea sigue siendo muy debatida, el estudio propone que estas llamaradas podrían influir sutilmente en los eventos sísmicos al alterar las fuerzas eléctricas dentro de la corteza del planeta.

El mecanismo propuesto: un circuito eléctrico planetario

La teoría se centra en el concepto de la Tierra como un vasto sistema eléctrico. Las grietas muy sometidas a tensión en la corteza terrestre, particularmente a lo largo de las fallas, contienen fluido supercrítico (una sustancia que no es ni líquida ni gaseosa) rico en iones cargados. Estas grietas se comportan esencialmente como condensadores naturales y almacenan energía eléctrica.

El estudio modela la corteza terrestre y la ionosfera (una capa cargada de la atmósfera superior) como los dos terminales de una batería masiva e imperfecta. Las erupciones solares, cuando se dirigen hacia la Tierra, desplazan los electrones de la ionosfera, creando una concentración de carga negativa en altitudes más bajas. Esta carga luego aumenta la fuerza electrostática sobre las cargas en la corteza, ejerciendo potencialmente presión sobre las fallas y provocando terremotos.

Por qué esto es importante: una nueva perspectiva sobre el riesgo de terremotos

Si esta conexión es cierta, representaría un cambio significativo en la forma en que entendemos el riesgo de terremotos. Actualmente, la predicción de terremotos depende en gran medida de factores geológicos y datos históricos. Un vínculo confirmado entre el clima espacial y la actividad sísmica introduciría una nueva variable en estos modelos, lo que requeriría que los científicos consideren la actividad solar junto con los métodos tradicionales.

Sin embargo, los expertos advierten contra las conclusiones prematuras. El modelo utilizado en el estudio está simplificado y las complejidades geológicas del mundo real podrían reducir cualquier efecto a la insignificancia.

Desafíos y contraargumentos

Un desafío importante es demostrar la causalidad. Los terremotos y las erupciones solares son eventos frecuentes, lo que hace inevitables las superposiciones coincidentes. Establecer una influencia directa requiere análisis estadísticos rigurosos y experimentos controlados, difíciles de realizar dada la escala de las fuerzas involucradas.

Victor Novikov, geofísico de la Academia de Ciencias de Rusia, señala que el estudio no tiene en cuenta plenamente la resistencia de varias capas de roca a la conductividad eléctrica. Esta resistencia podría neutralizar eficazmente el campo eléctrico antes de que afecte la estabilidad de la falla.

El terremoto de la península de Noto de 2024

Los investigadores citan el terremoto de la península de Noto en Japón en 2024 como posible evidencia de apoyo, señalando que coincidió con una fuerte actividad de erupciones solares. Sin embargo, correlación no es igual a causalidad. El Servicio Geológico de Estados Unidos no ha encontrado previamente una correlación clara y repetida entre el ciclo solar de 11 años del Sol y la ocurrencia de terremotos.

Conclusión

El estudio propone una vía novedosa, aunque especulativa, para que las erupciones solares influyan en los terremotos. Si bien el modelo está muy simplificado y enfrenta el escepticismo de otros investigadores, resalta el potencial de conexiones inesperadas entre el clima espacial y los fenómenos geológicos. Se necesitan más datos de observación y análisis más profundos para determinar si el Sol puede superar de manera confiable las fallas de la Tierra, una pregunta que permanece abierta por ahora.