Los investigadores han descubierto bacterias de 5.000 años congeladas en una cueva de hielo rumana que podrían ser clave para combatir las “superbacterias” resistentes a los antibióticos, pero la misma antigua resiliencia también presenta una nueva amenaza. El estudio, dirigido por el Instituto de Biología de Bucarest (IBB), destaca la compleja relación entre la evolución microbiana, la resistencia a los antibióticos y el potencial de avances y retrocesos en la medicina moderna.
El problema de las superbacterias
La resistencia a los antibióticos es una crisis creciente. Las bacterias evolucionan rápidamente para neutralizar los medicamentos, lo que hace que los tratamientos sean ineficaces. Este no es un fenómeno nuevo; es una antigua estrategia de supervivencia que se desarrolla a escala global. Sin embargo, el ritmo de desarrollo de resistencia se ha acelerado en las últimas décadas debido al uso excesivo de antibióticos en la medicina y la agricultura, lo que genera una necesidad crítica de nuevas soluciones.
¿Qué se encontró?
Un equipo extrajo un núcleo de hielo de 25 metros de la cueva de hielo de Scărișoara, un entorno extremo conocido por preservar una vida microbiana única. Dentro del hielo, aislaron una cepa de Psychrobacter SC65A.3. Esta bacteria, a pesar de tener milenios de antigüedad, exhibe resistencia a múltiples antibióticos modernos y porta más de 100 genes relacionados con la resistencia a los medicamentos.
Sin embargo, también demostró la capacidad de inhibir el crecimiento de varias superbacterias resistentes a los antibióticos, lo que sugiere un potencial para nuevos compuestos antimicrobianos. La bacteria produce enzimas con valiosas aplicaciones biotecnológicas que podrían aprovecharse para avances médicos.
La espada de doble filo
La composición genética de la antigua bacteria presenta un dilema. Si bien podría servir como modelo para nuevos antibióticos, sus genes de resistencia también podrían propagarse a las bacterias contemporáneas, empeorando la crisis de resistencia a los antibióticos si se liberan al medio ambiente. La investigación subraya la necesidad de actuar con cautela: para desbloquear los beneficios de los microbios antiguos es necesario prevenir su resurgimiento incontrolado.
El factor del cambio climático
Las implicaciones del estudio son particularmente urgentes dado el cambio climático. El derretimiento de los glaciares y el permafrost están liberando grandes cantidades de microbios inactivos, incluidos aquellos que portan genes de resistencia a los antibióticos, en ecosistemas que no están preparados para ellos. Esto crea una carrera contra el tiempo para comprender y utilizar estos organismos antiguos antes de que contribuyan a una mayor resistencia a los antimicrobianos.
Los investigadores piden más investigaciones para mapear la diversidad de microbios adaptados al frío, estudiar sus mecanismos de supervivencia y explorar su potencial en biotecnología.
“Los ambientes helados actúan como reservorios de genes de resistencia”, afirma la microbióloga del IBB Cristina Purcarea. “Si el derretimiento del hielo libera estos microbios, estos genes podrían propagarse a las bacterias modernas, lo que se sumaría al desafío global de la resistencia a los antibióticos”.
Este descubrimiento sirve como un crudo recordatorio de que las soluciones a los desafíos de salud modernos pueden estar en el pasado, pero desbloquearlas requiere una consideración cuidadosa y una exploración científica responsable.


























