Una antigua estampida de tortugas revela un pánico masivo provocado por un terremoto hace 80 millones de años

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Escaladores en Italia han desenterrado pruebas extraordinarias de un pánico prehistórico: un éxodo masivo de tortugas marinas que huyeron de un terremoto hace aproximadamente 80 millones de años. El descubrimiento, detallado en un estudio reciente de Cretaceous Research, proporciona una rara instantánea de cómo los antiguos reptiles marinos respondieron a un repentino trastorno geológico.

Un descubrimiento fortuito

Las huellas fueron notadas por primera vez por los escaladores en el Monte Cònero, con vistas al mar Adriático. Al reconocer su posible importancia, alertaron al geólogo Paolo Sandroni, quien luego consultó con Alessandro Montanari, director del Observatorio Geológico de Coldigioco (OGC). La investigación posterior confirmó que las ranuras en la pared rocosa no estaban aisladas; Cientos de marcas similares estaban presentes en una capa de piedra caliza Scaglia Rossa dentro del Parque Regional del Cònero.

La historia geológica

La formación de piedra caliza contiene millones de años de sedimentación en aguas profundas, ahora expuesta como una montaña debido al levantamiento tectónico. Las muestras de rocas revelan que las huellas se hicieron hace unos 79 millones de años durante el Período Cretácico Tardío. Fundamentalmente, las muestras también contienen evidencia de una avalancha submarina provocada por un terremoto. Esta avalancha enterró rápidamente las huellas, evitando que fueran borradas por las corrientes del fondo marino y los organismos carroñeros.

Esta preservación es clave. Normalmente, cualquier rastro dejado por los animales se destruiría rápidamente. Pero el deslizamiento de tierra provocado por el terremoto sepultó las vías en cuestión de minutos, creando un registro fósil de una huida desesperada.

¿De qué huían?

Las huellas sugieren una estampida coordinada. Si bien los plesiosaurios y mosasaurios también habitaban estas aguas, las tortugas marinas son las culpables más probables, dado el tamaño y el patrón de las huellas. Los investigadores teorizan que las tortugas pueden haber estado buscando comida cerca de la costa o incluso intentando anidar en tierra cuando se produjo el terremoto.

Esto plantea una pregunta crítica: si el comportamiento de las antiguas tortugas marinas reflejaba el de las especies modernas, ¿por qué simplemente no se alejaron nadando? Las huellas revelan un claro movimiento de “bajeo”, en el que ambas extremidades anteriores empujaban el sedimento simultáneamente. Esto sugiere un intento frenético de ganar terreno y huir al unísono.

Escepticismo e investigaciones adicionales

El paleontólogo Michael Benton de la Universidad de Bristol, aunque reconoce el contexto geológico, se pregunta si las tortugas fueron las únicas huellas plausibles. Señala que el patrón inusual de “bache” no se alinea con la locomoción típica de los reptiles marinos. Benton también se pregunta por qué los animales no simplemente nadaron hacia un lugar seguro.

Montanari y su equipo destacan la evidencia geológica: un terremoto provocó una avalancha submarina y las huellas son prueba indiscutible de una respuesta de pánico. Esperan que sus hallazgos impulsen más estudios paleontológicos del sitio.

Este descubrimiento subraya cómo incluso los ecosistemas antiguos fueron moldeados por eventos geológicos repentinos y violentos. La estampida de tortugas es un vívido recordatorio de que la supervivencia siempre ha consistido en reaccionar ante el caos, incluso hace 80 millones de años.