El satélite de biomasa de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha capturado sus primeras imágenes detalladas de las reservas de carbono de la Tierra, ofreciendo una perspectiva única sobre la distribución de la biomasa en todo el planeta. Esto marca un importante paso adelante en el seguimiento de los ciclos globales del carbono, la deforestación y los impactos del cambio climático.
Tecnología de radar única para mapeo de biomasa
Lanzado en abril de 2025, el satélite Biomass utiliza un radar polarizado para detectar diferencias sutiles en la biomasa. A diferencia de las imágenes satelitales convencionales donde se mezclan bosques, pastizales y humedales, esta tecnología diferencia entre estos ecosistemas, proporcionando una imagen más clara de las áreas ricas en carbono.
La primera imagen detallada muestra un tramo de 90 kilómetros del río Beni en Bolivia. Las selvas tropicales aparecen verdes, las praderas moradas y los humedales rojizos, mientras que los cuerpos de agua se representan en negro. Esta no es simplemente una diferencia estética; significa que los científicos ahora pueden rastrear los cambios en estos entornos con mayor precisión.
Por qué es importante el mapeo de biomasa
La capacidad de mapear la biomasa con precisión es crucial para comprender cómo está cambiando el almacenamiento de carbono debido a la deforestación, el cambio climático y otras presiones humanas. Bolivia, por ejemplo, se ve muy afectada por la deforestación, pero cuantificar con precisión esta pérdida ha sido históricamente difícil con imágenes satelitales estándar. La tecnología de radar de Biomass resuelve este problema.
“Las primeras imágenes de la misión son nada menos que espectaculares… sólo un vistazo de lo que está por venir”, afirmó Michael Fehringer, científico de la ESA y director del proyecto Biomasa.
Cobertura global y accesibilidad a los datos
El satélite escaneará los bosques de la Tierra cada seis meses, proporcionando un seguimiento continuo de las reservas de carbono. Más allá de los bosques, Biomasa también evaluará las masas de hielo, un objetivo secundario importante dada la aceleración del ritmo de derretimiento de los glaciares.
El 26 de enero, la ESA anunció que abriría al público el conjunto de datos del satélite, fomentando una colaboración de investigación más amplia. Simonetta Cheli, directora de programas de observación de la Tierra de la ESA, enfatizó que esto “desbloqueará conocimientos vitales sobre el almacenamiento de carbono, el cambio climático y la salud de los preciosos ecosistemas forestales de nuestro planeta”.
El satélite de Biomasa representa una nueva era en la observación de la Tierra. Al proporcionar mapas de biomasa detallados y precisos, desempeñará un papel fundamental en el seguimiento de la salud de nuestro planeta y en la orientación de las estrategias de acción climática.
