El costo creciente de medicamentos innovadores para bajar de peso como la semaglutida ha limitado el acceso de miles de millones de personas en todo el mundo, a pesar de su potencial para combatir la epidemia mundial de obesidad. Sin embargo, se esperan cambios significativos en 2026 que podrían hacer que estos tratamientos sean más asequibles y accesibles.
La oferta se pone al día con la demanda
Durante años, la producción tuvo dificultades para satisfacer la creciente demanda de medicamentos como la semaglutida (comercializada como Wegovy y Ozempic). A finales de 2024, los fabricantes resolvieron en gran medida estos cuellos de botella. Aún así, el alto precio (normalmente varios miles de dólares al año) sigue siendo una barrera para la mayoría de los más de mil millones de personas con obesidad en el mundo. Actualmente, sólo el 3% de los estadounidenses elegibles y menos del 1% en otros lugares usan estos medicamentos, según Morgan Stanley.
Avance en forma de píldora: Orforglipron
Un cambio clave en el horizonte es la aprobación prevista de orforglipron en varios países. Al igual que la semaglutida, imita la hormona GLP-1 para suprimir el apetito. La diferencia fundamental es su estructura: el orforglipron es una molécula pequeña que puede absorberse a través del intestino, lo que permite su administración en forma de pastillas.
Por qué es importante: Las píldoras son más baratas de producir, más fáciles de distribuir y más convenientes que las inyecciones, lo que amplía el acceso al tratamiento. La semaglutida, al ser una proteína de molécula grande, requiere una fabricación compleja y costosa, que a menudo implica inyecciones en bolígrafos especializados.
Novo Nordisk también está buscando la aprobación de una pastilla de semaglutida (Rybelsus) para bajar de peso, pero requiere un tiempo estricto (8 horas después de comer, sin comer ni beber durante 30 minutos) debido a su formulación única con salcaprozato de sodio, que ayuda a la absorción. Orforglipron evita estas limitaciones.
Mayor competencia y genéricos
Lilly, el fabricante de orforglipron, ha manifestado su intención de ponerle un precio más bajo que el de los medicamentos GLP-1 existentes. Esto se debe en parte a que el medicamento se puede fabricar a un precio más bajo, pero también a la competencia prevista. Más opciones de GLP-1 obligarán a las empresas farmacéuticas a competir en precio.
Además, las patentes de semaglutida expirarán en los principales mercados, incluidos China, India, Brasil, Canadá y Turquía, que abarcan un gran segmento de la población mundial. Esto permitirá que los fabricantes de medicamentos genéricos ingresen al mercado.
El impacto de los genéricos: La expiración de las patentes suele provocar reducciones de precios de hasta un 90 %, lo que hace que estos medicamentos sean asequibles para muchas más personas.
Eficacia y enfoque holístico
Si bien se espera que orforglipron sea más barato, los primeros datos sugieren que puede ser ligeramente menos efectivo que semaglutida. Los ensayos clínicos muestran una pérdida de peso de alrededor del 10 % después de 72 semanas con la dosis más alta de orforglipron, en comparación con aproximadamente el 14 % con semaglutida. Las comparaciones definitivas requieren ensayos directos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya que la medicación por sí sola no es suficiente. El asesoramiento conductual y los cambios en el estilo de vida son cruciales para maximizar los beneficios y garantizar el éxito a largo plazo en la lucha contra la obesidad.
“Los medicamentos por sí solos no pueden resolver la carga mundial de la obesidad”, afirma Francesca Celletti de la OMS, destacando la necesidad de estrategias integrales.
Estos avances señalan un cambio fundamental hacia tratamientos para bajar de peso más asequibles y accesibles. Para 2026, la competencia y los genéricos deberían reducir significativamente los costos, lo que podría permitir el acceso a tratamientos para millones de personas más.

























