Las relaciones complicadas en El gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald

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Publicada en 1925, El gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald no es sólo una historia de amor. Es una maraña de lealtad, traición y ambigüedad moral. En el centro de este caos se encuentra Nick Carraway, el narrador que dice ser reservado y sin prejuicios. Él no lo es. Cuando la tinta se seca en la última página, Nick se ha convertido en un participante activo en algunos de los eventos más destructivos de la literatura estadounidense.

Su implicación comienza con su vecino, el misterioso millonario Jay Gatsby. Nick facilita una aventura entre Gatsby y su prima casada, Daisy Buchanan. Esta no es una observación pasiva. Nick es el pegamento que mantiene unido el asunto. Lleva a Gatsby a la casa de Daisy. Él organiza la reunión. Los ve reavivar un romance que ha estado inactivo durante cinco años. Al hacerlo, se convierte en cómplice del desmoronamiento del matrimonio Buchanan.

“Soy una de las pocas personas honestas que he conocido.”

Nick dice esta línea. Él está mintiendo.

Su propia vida romántica es igualmente tensa. Mientras ayuda a Gatsby a perseguir a Daisy, Nick tiene una aventura insatisfactoria con Jordan Baker. Es golfista profesional y amiga íntima de Daisy. La relación es fría y distante. Carece de la pasión desesperada del reencuentro de Gatsby y Daisy. Es hueco. Nick permanece allí por aburrimiento y proximidad. No está satisfecho con la conexión, pero sigue enredado.

La novela expone el vacío de la élite rica a través de estas relaciones. A Gatsby le encanta una versión idealizada de Daisy. A Daisy le encanta la seguridad que ofrece su marido Tom. Nick no ama a ninguno de los dos, pero es arrastrado a su órbita. Quiere creer que está separado de ellos. Él no lo es.

Al final de la historia, Nick está desilusionado. Deja Nueva York. Se retira al Medio Oeste. Ha visto demasiado. El romance con Gatsby y Daisy le ha quitado la fe en el sueño americano. La relación con Jordan le ha mostrado el vacío del romance moderno.

Fitzgerald no deja que Nick se salga del apuro. Nos hace cómplices. Leemos la perspectiva de Nick. Confiamos en su voz. Pero también vemos sus defectos. Él no es un héroe. Es un testigo que optó por apartar la mirada sólo cuando ya era demasiado tarde.